Fue el ejercicio de esta labor lo que le trajo a la capital conquense, donde ha estado vinculado principalmente a RNE, pero también ha sido corresponsal y colaborador en prensa escrita y comentarista televisivo.
Director de la desaparecida revista literaria Carpeta, fue hasta su prejubilación guionista y presentador del espacio cultural «Caleidoscopio» de RNE en Castilla-La Mancha, coordinador durante varios años del suplemento «El Día Cultural» para los periódicos del grupo EL DÍA y, junto a Francisco Mora, de la segunda etapa de la revista Diálogo de la Lengua.
También ha sido y es intensa su labor como articulista y cabría hablar asimismo de sus trabajos en el campo del guion cinematográfico y del cómic y en alguna ocasión como letrista de composiciones musicales.
Premio Castilla-La Mancha de Periodismo, su labor poética le ha proporcionado asimismo galardones como el Premio Fray Luis de León y el Eladio Cabañero y es también Premio Galería Jamete a la labor cultural.
Ha sido cocomisario de varias exposiciones, forma parte del equipo del Festival Poesía para Náufragos de Cuenca y es académico de número de la Real Academia Conquense de Artes y Letras, corporación de la que fue director entre febrero de 2010 y mayo de 2015 y para la que coordina su revista Académica.
Además de la poesía y el periodismo cuenta con una importante producción de narrativa y ensayo.
Reseña crítica
«La poesía de José Ángel García se caracteriza por una gran libertad expresiva y una riqueza extraordinaria de recursos. En ella el coloquialismo alterna con grandes dosis de lirismo, los tonos serios y casi metafísicos con la fina ironía, y en la que en ocasiones se da entrada al conceptualismo barroco, hasta llegar a la destilación última del aforismo. Una mirada sorprendida sobre el mundo como fuente de inagotables posibilidades vivenciales y expresivas está en la raíz de esta actitud artística. A ello hay que añadir la constante vinculación del autor con otras manifestaciones artísticas, como la plástica, no solo porque sus libros sean en ocasiones el contrapunto textual de imágenes, sino también porque la propia disposición de la palabra en el espacio de la página da realces plásticos y visuales a la expresión. Pero también con la música, pues practica habitualmente, como forma, la variación sobre un tema, como si el mundo se le presentara como un abigarrado muestrario de procedimientos lingüísticos, de posibilidades de nombramiento, y de aperturas lúdicas. Ello explica la introducción casi constante de elementos irónicos que desestabilizan el significado. El sujeto que escribe parece así cruzado por discursos que no se toma en serio, que adopta en determinado momento, pero sin adherirse a ellos, con el aparente desapego de un director de escena que pone a trabajar a sus actores sin saber exactamente a veces por dónde van a salir, pero sin perder nunca el control».
Bibliografía crítica