Juan Carlos Gea

Año de nacimiento:
1964

Localización:
Albacete (Albacete)


Escritor, periodista y crítico especializado en arte.

Estudió Filosofía en la Universidad de Valencia y, después de dar sus primeros pasos profesionales y creativos en Albacete, se trasladó en 1993 a Gijón, donde reside desde entonces.

Como periodista, ha colaborado en distintas cabeceras radiofónicas como Radio Albacete-SER, Antena 3 Radio o COPE Albacete y ha sido articulista de los diarios La Nueva España y La Voz de Asturias.

Como crítico de arte, ha escrito textos sobre artistas contemporáneos como Luis Gordillo, Luis Feito o Dionisio González, entre otros muchos, y ha dedicado especial esfuerzo a analizar la obra del pintor gijonés Aurelio Suárez, producto del cual es el volumen Aureliopedia, publicado en 2014.

Ha desempeñado puestos de asesoría cultural en instituciones públicas, como la Junta de Castilla La Mancha y el Ayuntamiento de Gijón, y privadas.

Su poesía está traspasada por una visión trágica de la historia, muy influenciada por el pensamiento de Walter Benjamin, que se expresa a través de versos largos de aliento bíblico. Así, El temblor, que recrea las consecuencias del terremoto que sacudió Lisboa en el siglo XVIII, se une a Occidente y Rompehielos en su exploración de espacios cuyas ruinas contienen el paso destructor del tiempo y el devenir.

Ha publicado en revistas como Barcarola, Arrecife o Letras Libres, y sus poemas aparecen en varias antologías, como la Antología poética de autores albaceteños, de José Manuel Martínez Cano (Diputación de Albacete, 1993), Mar Interior: poetas de Castilla-La Mancha, de Miguel Casado (Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 2002), y El peligro y el sueño: la escuela poética de Albacete: 2000-2016, de Andrés Cerdán (Celya, 2016).


Reseña crítica
«A Juan Carlos Gea le fascinan las ruinas. Lo cual, en un poeta cuyo tema único, abrasador, obsesivo, es la Historia, resulta una petición de principio. Porque la Historia, para Gea, es tan ciega como pueril en su horrenda contabilidad de cadáveres, una escombrera sobre la que, al modo de un depósito geológico, el hombre acumula afanes, ruegos, los tristes cachivaches de su gloria. Duramos lo que dura nuestro nombre, y aun así, qué vano consuelo es ese, cuando a lo que aspiramos es a la inmortalidad de la carne. Si El temblor, su anterior libro, organizaba su alucinado registro oratorio sobre uno de los hitos fundadores de la Modernidad (la negación definitiva de toda esperanza de teodicea tras el terremoto lisboeta de 1755), Occidente, su hermano en esplendor, recorre el torbellino histórico con la excusa de levantar un plausible mapa de Gijón, mapa que se adivina una coartada para reflexionar sobre cierta constelación de significado que desde siempre obsesiona al autor: el mal, la sinrazón, el consuelo imposible de la literatura [...]».



«Hay libros que invitan al desconcierto. Occidente de Juan Carlos Gea es uno de ellos. Pero si como decía Stendhal hablar de política en una novela es como un pistoletazo en medio de un concierto, no es menos de agradecer que este poeta afincado en Gijón revuelva las faldas y chaqués de los lectores con semejante cañonazo épico. No es nuevo en su producción el abordar textos de recorrido largo, recuperaciones, no por prosaicas menos líricas, de los pulsos de la epopeya: su anterior libro, El temblor poetizaba sobre el terremoto que sacudió Lisboa un Sábado de Santos de 1755. Occidente tiene varias partes, dos de ellas nombradas: la primera son las Vísperas, la última, las Completas. Horas de rezo para enmarcar un día, un tiempo extendido en los versos pero cercado, por si el lector tiene la tendencia de perder los relojes, por estas marcas que señalan el inicio de la loa a dios, o la celebración del descanso. El topos es una ciudad costeña, es Gijón, pero transmutada: los barcos que llegan a su puerto se atragantan con la fricción de sus consonantes y piden, como una salmodia al vaivén del mar, remolcadores que les permitan la tierra firme, el contacto. Si tomamos uno de esos barcos para fondear en el puerto y observar la línea de edificios de la ciudad, invirtiendo un tanto el foco del libro, vemos que la voz de estos versos pasea con ritmos cambiantes: la lentitud de las tardes en el muelle, jubilados, niños, rutinas… la curiosidad a la que llaman las pocas piedras viejas que su paisaje industrial oculta y que nos conforman, a veces el fervor con el que se toma un credo (esto es: un verso) y se profieren palabras viejas para cobijarse del frío urbano o se piensa en el mundo tomando los ropajes de un viejo sátrapa, la costumbre de la carta admonitoria. Y la voz que camina, el poeta que observa y compone, oscila —así lo vemos desde el barco, tal vez refugiados de la llovizna pesada que vuelve oleosos los huesos y se cuela en el libro— siendo occidente-geografía, occidente-pensamiento, occidente-modernidad […]»

(Alba González: "Occidente, Juan Carlos Gea", 01/12/2008. Disponible en: https://latormentaenunvaso.blogspot.com/2008/12/occidente-juan-carlos-gea.html).


Obras de Juan Carlos Gea en el corpus

Trampa para niebla

El temblor: Sábado de Santos de 1755

Occidente

Rompehielos



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Entrevistas de Juan Carlos Gea para el FICX52.