En 1970 comenzó a colaborar en los suplementos culturales del diario Madrid, pasando luego a Informaciones para recalar finalmente en Pueblo. En TVE participó en los programas Galería y Cultura 2 antes de hacerse cargo de la dirección de Autorretrato, un programa de entrevistas que inició en enero de 1974 y que es recordado por la calidad de su planteamiento.
Director y presentador de «El resto es silencio» en Radio Nacional de España desde enero de 1986, fecha en la que se instaló nuevamente en Cuenca, como redactor en la emisora estatal.
Además de poesía, ha publicado varios ensayos y obra periodística (Sueltos, 1999) y colecciones de collages (Cierra los ojos hasta que yo te diga, 1996; El patio de mi casa es particular, 1999; A ojos vistas, 2006; Lunar, 2006; Parejas de hecho, 2010; Hasta más ver, 2012; Lo corto a lo largo y obtengo dos tiras, 2015), de los que ha realizado exposiciones tan relevantes como “El patio de mi casa es particular”, que tras estar en Cuenca, viajó luego a Madrid, donde quedó expuesta en el Círculo de Bellas Artes a primeros de diciembre de 1999; y la que tuvo lugar en el Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM) en 2010.
Ha editado la obra completa de Ignacio Prat y Carlos Pérez y traducido al español a Fernando Pessoa, Gérard de Nerval y Giuseppe Ungaretti.
Reseña crítica
«No se puede abordar la creación de Jover más que partiendo de una paradoja: la poesía está hecha por todo aquello que la niega, por todo lo que huye al sentido. A partir de esta declaración de ausencia de fundamentos podemos empezar a construir una crítica sobre ella de la misma manera que se escribe la propia poesía: en el aire. José Luis Jover ha sabido desde siempre tomarse a broma (y de manera corrosiva en ocasiones) el oficio de poeta, que otros se toman tan a pecho, y de ahí la serie "Poéticas" de A esta baraja le faltan corazones. Ello hace que, de manera coherente, el verso de Jover suene al sorprendido lector como poco poético. Y ahí comienzan las matizaciones. La poesía de Jover es, desde luego, poco "lírica" o poco "poética" en el sentido que se le atribuye tradicionalmente al término (como embellecimiento del lenguaje), porque la poesía que él busca tiene otra forma y otra función. Se trata de una poesía conceptual (que no intelectual) pero que no renuncia en ningún momento a la sugerencia. Es una experiencia lingüística que parte de la aporía de tener que hablar con el mismo lenguaje que quiere negar, lo cual sugiere la realidad de la nada, la presencia del hueco del sentido. Se trata de una poesía que tiene una gran conciencia de sí misma como medio artificial y artificioso, por lo que anda siempre vuelta hacia la autoironía y la disolución propia. Este giro metapoético, sintomático de las estéticas modernas y postmodernas, denuncia en Jover el hecho de que la poesía sólo pueda hablar de sí misma, hecha objeto narcisista de su propio discurso. A partir de ahí la experiencia del poema es, como quería Eliot, una experiencia del lenguaje y más allá de la sensibilidad vacía. En su concreción y espacio reducido los poemas acuden a varios expedientes: la expresión sentenciosa, la salida de tono, la sorpresa final, el pastiche, la parodia, el absurdo, la pasmosa objetividad que es engaño a los ojos, esto es: toda una serie de técnicas de desestabilización del lenguaje y del sentido».
Bibliografía crítica
Luján Atienza, Ángel Luis (2009): Los rostros de Medusa. 20 años de poesía conquense. Ciudad Real: Almud, pp. 20-25.
Nicolás, César (1980): “José Luis Jover: el lenguaje del silencio”, en Letras, 3.