Desde 1936 reside en Barcelona, donde se licenció en Derecho, e inició su trayectoria poética en 1953 con Ocasión donde amarte. Es decir, cronológicamente se enmarca en la generación de poetas del 50, pero su estilo tan único y personal, en el que resulta palpable la influencia de la poesía china y la filosofía zen, convierte a su obra en una maravillosa excepcionalidad dentro de la poesía española contemporánea.
La crítica está de acuerdo en señalar la obra Carta a Li-Po (1975) como el inicio de su voz más personal, caracterizada por una “poética del despojamiento”. Así las cosas, sus mejores poemarios pertenecen ya al siglo XXI: El don de la ignorancia (2004), Un pez que va por el jardín (2007), Sin ruido (2013) y Al borde (2022).
Por otra parte, entre los muchos galardones obtenidos, los más destacados son el Premio Boscán de Poesía en 1961, el Premio Nacional de Traducción por su antología bilingüe Poesía catalana contemporánea (1983), el Premi d’Arts Plàstiques de la Generalitat de Catalunya en 1993 y el Premio Nacional de Poesía 2005 por El don de la ignorancia.
Por último, es académico de la Real Academia de Bellas Artes San Fernando, así como autor de múltiples monografías sobre arte contemporáneo, arquitectura, diseño y artes populares.
(Javier García Serrano).
Reseña crítica
«La poesía no se deja apresar: siempre se escapa por los intersticios de las palabras […]. Lo más que podemos hacer es preguntarnos. La poesía misma no es sino una interrogación: más que ante el mundo ‒aunque pueda nacer en su presencia‒ ante el enigma que es uno mismo. Pero la poesía no puede estar contenida en una respuesta: está en la raíz de la pregunta que nos hacemos y que resulta luego escrita».
(José María Balcells (1996): “Sobre lo que no es poesía”, en La escritura poética de José Corredor-Matheos, Ayuntamiento de Alcázar de San Juan).
«En la poesía entran en juego diversas potencias humanas. La acción del ser en plenitud implica la desaparición del yo, que nos permitirá recuperar, aunque sea simbólicamente, la condición unitaria del ser. El nacimiento del yo poético lo exige […].
En los momentos de decisión, a punto de dar el salto, en poesía, en arte en general y en todos los campos en que se da la creación o la invención, es preciso liberarse de todo bagaje, que nos dificultaría ver, descubrir, alcanzar lo desconocido. Una suerte de quemar las naves […].
El poema es, en cierto modo, el testimonio de un fracaso, pero en saber expresar el fracaso mismo está el éxito del poema».
(Jesús Barrajón Muñoz (2020): Aproximaciones a la poesía y el arte, Visor Libros).
«Se trata de una poesía esencializada, próxima en ocasiones a la poesía del silencio y a la delicadeza expresiva de la poesía china y japonesa; una lírica que se concibe desde el despojamiento ‒como señaló Pere Gimferrer en su reseña de Carta a Li-Po‒ en el modo de decir y en la aparente sencillez de estilo y conceptos […]. Su voz aparece depurada, sin adherencias, segura en la expresión sencilla de esa espiritualidad terrestre que animó siempre su mejor poesía».
(Jesús Barrajón Muñoz y María Rubio Martín (2009): Estudios sobre la poesía de José Corredor-Matheos, Calambur).
"Qué silencio, la lluvia…", poema de José Corredor-Matheos como parte de las Jornadas Poéticas y las de la Excelencia Literaria.