Jesús Aparicio González

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Jesús Aparicio González

Antología de Jesús Aparicio González

Año de nacimiento:
1961

Localización:
Brihuega (Guadalajara)


Nació en Brihuega y actualmente reside en Cabanillas del Campo, Guadalajara.

Licenciado en psicología. Se inició en la poesía desde joven, leyendo desde su adolescencia obras líricas de autores clásicos españoles.

En trayectoria de poética cuenta con 15 libros, siendo uno de ellos Con distinta agua (2002), galardonado con el premio Villa de Aranda.


Reseña crítica

«Los poemas de Jesús Aparicio González están construidos con una materia muy leve. La economía del lenguaje es tal que, a veces, el lector puede echar en falta un mayor aliento, por ejemplo en poemas como "Milagro en el tejado" o "Desde el frío", pero Aparicio lo argumenta con rigor [...]. Estamos, sí, ante una poesía que rinde tributo a la claridad. La filosofía de vida que subyace en estos versos parece manar de una paz espiritual difícil de rebatir sino es con la nostalgia que desprenden en algunas ocasiones [...]. No cabe duda de que Jesús Aparicio encuentra en la vida sencilla y apegada a un ámbito natural las razones mejores para vivir, para gozar; y cuando esta sensación decae echa mano de la función consoladora de la poesía, como observamos en los frecuentes ejercicios metapoéticos de este libro, más abundantes en la segunda parte, como muy bien ha visto Suárez, de la cual afirma que es "una larga y disciplinada meditación metapoética construida en modo circular: palabra en el tiempo levantando la casa que habitamos y que nos lleva muy lejos". La palabra, el poeta y la poesía son objeto de reflexión, pero los versos no se sustentan en teorías literarias sino en emociones. Acaso por esa razón, no hay definiciones ni certezas sino dudas y aproximaciones [...]. La trayectoria poética de Jesús Aparicio González se ha consolidado con una forma de decir limpia, tersa y sin adornos ni complejos artificios verbales: una poesía que trasmite serenidad y altura moral, por más que el paso del tiempo corone los actos humanos de forma amenazante. No hay en sus poemas atisbos de rebelión ante ese declinar temporal, por el contrario, parece haber un acatamiento vital cifrado, probablemente, en la trascendencia de una paz que el quehacer doméstico y la naturaleza que la circunda consolidan. Aparicio González parece pensar como Guillén, que, a pesar de todo, el mundo está bien hecho, aunque no falten demostraciones que invaliden tal creencia».

(Carlos Alcorta: "Jesús Aparicio: La sombra del zapato", octubre de 2018. Disponible en: https://elcuadernodigital.com/2018/10/10/jesus-aparicio-la-sombra-del-zapato/).


«Hay una notable parte de nuestra geografía versal que ha optado por entender el poema como un gesto dialogal; las palabras proponen salir al día; una conversación en voz baja en la que se descubre el tejido interior de un yo concreto. Habla la voz de un protagonista asentado en una circunstancia histórica que comparte, desde la verdad habitable del poema, su sensibilidad. A esa apuesta por el lenguaje comunicativo pertenece Jesús Aparicio González. El castellano-manchego ha recorrido un largo recorrido escritural con más de una decena de poemarios publicados. Tan abrumadora dedicación permite establecer en los sondeos críticos algunas coordenadas de situación: entiende la poesía con la cadencia de un cauce natural; una búsqueda continua de la experiencia personal trascendida a través de impresiones y recuerdos, sensaciones y sentimientos que nunca enmascara. En sus versos se ve reflejado un protagonista verbal cercano y con rasgos comunes a las preocupaciones de una presencia sensible [...]. Si en algún tiempo, se hace más palpable esa plenitud, como si no existiesen distancias entre ilusiones y sueños, es en la infancia; aquellos años preservados en la lejanía de los calendarios aparecen como el tiempo áureo por excelencia. El niño duerme y apenas siente el rumor del mundo en su descanso; sabe que mañana al despertar la luz llenará sus manos y sus sentidos. Así se siente todavía el poeta al rememorar su pretérito; no es un tiempo gastado sino el reloj hospitalario que alojó sus días infantiles. Y por él la mañana espera, para ser, para buscar distancias y caminos donde llegar un día. El hombre que será ya está en el primer paso, va marcando una huella y comienza a escribir [...]. La poesía de Jesús Aparicio González, como la de Eloy Sánchez Rosillo, el gran poeta contemporáneo de la celebración, expresa en el conciso hábitat de las palabras la plenitud diaria de la experiencia vital. Sobria y coloquial, con un lenguaje hecho de voces cercanas y expresivas, nos muestra la existencia cotidiana de un sujeto agradecido, que sabe discernir  en la belleza el consuelo mejor de nuestro caminar en el tiempo. El lúcido extravío de vivir se marca ante el cristal transparente de la conciencia con la callada música de de lo perdurable. En ella oímos  la hermosura del mundo, la grata arqueología de un milagro».

(José Luis Morante: "Jesús Aparicio González. Arqueología de un milagro", 20/09/2017. Disponible en: https://puentesdepapel56.blogspot.com/2017/09/jesus-aparicio-gonzalez-arqueologia-de.html).


Obras de Jesús Aparicio González en el corpus

Poemas como pasos

Sendas del corazón

Como trago de agua fresca

Las caras del espejo

La casa del siervo

Con distinta agua

El sueño del león

Las cuartillas de un náufrago

La papelera de Pessoa / La luz sobre el almendro

Arqueología de un milagro

Huellas de gorrión

La sombra del zapato

Sin saber qué te espera

Lirios



Videos vinculados a Jesús Aparicio González

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Algunos poemas de su libro "Huellas de gorrión".

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Jesús Aparicio González lee su poema Espectador en el II Día Internacional de la Poesía en Segovia.