Dirigió la revista Moaxaja, el suplemento cultural La Cizaña y coordinó las Jornadas Poéticas de Cuenca entre 1984 a 1985.
Además de poeta es narrador (El catador de venenos, 2002); dramaturgo (Il Caravaggio 1984, reeditado en 2024; La cólera del león / El día de la Victoria, 2000; y Actos impuros, 2007) y traductor de Al Berto y Barbey d’Aurevilly.
Ha sido antologado en Cien poetas de Castilla-La Mancha, Mar interior y Los rostros de Medusa.
Reseña crítica
«Con Enrique Trogal nos encontramos con un poeta que marca la transición entre lo que constituyó el barroquismo y culturalismo de los años 70 y la poesía posterior que se abría a los tonos experienciales, aunque no exentos de motivos culturales (la poesía de Cernuda al fondo). El conjunto de su producción nos habla de la vida vivida sub specie libri, aunque no se trata exactamente de transmitir una experiencia puramente libresca, sino, muy al contrario, de intensificar la realidad vivida a través de la experiencia literaria. La cultura se presenta, así, no como un medio para «ordenar» la realidad, sino para poder mostrarla en todo su dinamismo, caos, mezcolanza, hibridez y brillo.
Fuertes contrastes recorren su obra. Contrastes en que conviven lo urbano y lo rural, lo histórico y el más rabioso presente, la intensidad lírica y el desenfado camp. Contrastes que también se pueden advertir en la expresión lingüística, pues junto a los momentos más referenciales encontramos desatados juegos de palabras y traviesas aliteraciones. La poesía de Enrique Trogal tiene un carácter interior e intimista, pero paradójicamente se diría construida hacia el exterior, como si la luz que ilumina las vivencias interiores necesitara ser reflejada, como en una pantalla, en decorados del mundo para hacerse de verdad luz y sobre todo color».
Bibliografía crítica
Luján Atienza, Ángel Luis (2009): Los rostros de Medusa. 20 años de poesía conquense. Ciudad Real: Almud, pp. 28-33.