Elvira Daudet

Año de nacimiento:
1938

Año de defunción:
2018

Localización:
Cuenca (Cuenca)


Periodista, en 1966 inició su carrera profesional en TVE, donde escribe, dirige y presenta la serie sobre el mundo laboral femenino Está llegando la mujer, realizada por Pilar Miró y dedicada a la inserción femenina en el mundo laboral. Al año siguiente realiza en el diario Informaciones una serie de artículos que tuvo carga polémica, "Duelo entre…", en la que se enfrentaba a la España real con la oficial sobre acontecimientos puntuales.

En 1968 entra a formar parte del equipo de reporteros del diario Pueblo y escribe, entre otras, la serie “Hombres discutidos” por la que desfilan todos los famosos de la época y por la que obtiene, en 1970, el primer premio de periodismo Eurobuilding. Ese mismo año gana el premio de poesía Antonio González de Lama, por el libro Crónicas de una tristeza, otorgado por un jurado presidido por el director de la Real Academia de la Lengua, Dámaso Alonso y en el que figuraban tres académicos más.

En 1971 entra en la redacción de ABC, donde realiza diferentes reportajes y entrevistas en el mundo de la Cultura y la serie Los empresarios, con entrevistas a los más importantes hombres de empresa del momento (Barreiros, Ruiz Mateos, Banús, etc.) con las que más tarde se editó un libro.

En 1973 regresa a Pueblo, que la envía a Roma como corresponsal simultánea ante el Quirinal y la Santa Sede, etapa en la que fue la primera periodista extranjera que dio la noticia del Compromiso Histórico de Enrico Berlinguer y del asesinato de Pier Paolo Passolini, amén de dar asimismo cuenta informativa de de las masacres fascistas de la década de los sesenta, la violencia de las Brigadas Rojas y el secuestro y asesinato de Aldo Moro.

Ha viajado como enviada especial por Europa y América, cubriendo todo tipo de acontecimientos y ha colaborado en casi todas las revistas españolas de información general, realizando cientos de entrevistas. Durante el golpe del 23-F cubrió la información de aquellos acontecimientos para el periódico suizo-alemán Saint Gallent Tablath.

Fue directora del diario La Tarde, de Madrid y de la revista Derechos Humanos. Desde su aparición y hasta su cierre trabajó como jefa de la Sección de Cultura en el diario El Independiente. En otros medios, como en TVE, presentó y dirigió el programa “Está llegando la mujer”. En el tramo final de su vida laboral trabajó en el gabinete de Prensa del ministerio de Industria. Además de sus libros publicados, tiene escritas dos novelas.

Su faceta literaria se ha centrado mayoritariamente en el campo de la poesía, un género expresivo que siempre ha considerado como “una necesidad, un soplo que te derriba en el momento más inesperado, al que es imposible resistirse". Alejada mucho tiempo de su ciudad natal, prácticamente ignorada en los círculos literarios locales, fue recuperada para Cuenca por José Luis Muñoz al conseguir incorporarla activamente al Congreso de Escritores (1998), lo que dio pie para que la Diputación provincial editara Tierra y Marina, que vino a ser un reencuentro con su tierra, a través de un libro espléndido.

Definida por Florencio Martínez Ruiz como “mujer de amplia singladura vital y poetisa de enorme calado, inocula a la corriente alterna de la literatura española una energía renovada y original”. Perteneciente a la generación que surgió a la literatura todavía bajo la influencia de la guerra civil, el conflicto del que vivió y conoció sus consecuencias durante la niñez aparece como telón de fondo sobre el que se teje su experiencia vital y poética.

El momento clave en que se produce la inflexión en su obra es la obtención del premio González de Lama, en 1971, que la incorpora plenamente al ámbito de la poesía, hasta entonces subordinado al del periodismo. Obra de profunda desnudez interior, Crónicas de una tristeza lo es en la absoluta inmersión que Elvira Daudet hace en su propio espíritu amargado y triste para ofrecer al lector un impresionante panorama de sinceridad lírica a partir de la destrucción de un amor intenso y profundo.

Tras realizar un acto de meditación espiritual en El don desapacible, poemario en el que recupera sus recuerdos de la guerra civil, con la figura del padre como personaje latente, la poetisa logra una hermosa madurez creativa en Terrenal y marina en la que sale del largo túnel de la desesperanza para ofrecer una obra luminosa y, en cierto modo, optimista: “Y vital, renovada, bañada por la luz de la sabiduría y expresada con la tensión de más bella y exacta palabra, se decide a vivir la fiesta clamorosa de la vida” (Eduardo Alcalá), proceso al que ha podido llegar a través de un solo y magnífico elemento: el mar, el descubrimiento del mar.

Podría decirse que, alcanzada ya la edad en que rebeldías, dudas e inquietudes han cubierto su ciclo vital, Elvira Daudet logró encontrar la liberación que fue objetivo de su vida anterior en ese elemento creativo, dinámico y placentero que para tantos autores ha sido el horizonte azul, mediterráneo por más señas.

Es una poesía hecha de largos y profundos silencios, escrita con palabras directas, extraídas del lenguaje natural, en la que escasean los artificios retóricos, como si de esa manera quisiera poner de manifiesto lo que real y sinceramente alienta en su alma, que no necesita de los brillos del lenguaje. Una personalidad que sabe de soledades y tristezas, a las que envuelve en ternura y sentimiento.

Para Nicolás del Hierro, Elvira Daudet es uno de los símbolos más puros de su generación. Paralelamente a su larga experiencia periodística, la variación y abordaje de sus temas, su estilo personal y la sencillez cultural de su palabra, sitúan su obra poética en lugar de privilegio, aunque intuimos que su timidez y reclusión personal le han mermado niveles a la misma. Cualquiera, mientras está leyendo sus poemas, disfruta de la difícil sencillez con que la vida mantiene sus cánones de belleza expresiva.

El 16 de septiembre de 2016 recibió un cálido homenaje en el seno de la Real Academia Conquense de Artes y Letras. Además de la obra publicada relacionada a continuación aportó un texto a un catálogo de exposición de Cirilo Martínez Novillo, en Murcia, en junio de 2012. En 2017 publicó su Poesía completa en la que no solo recopila todos sus poemas publicados sino también otros muchos que habían permanecido inéditos.

(Fuente: Olcades.es)


Reseña crítica

«[...] Lo comencé a leer con avidez, era mucha el ansia de empaparme en unos versos tan esperados, sin embargo, en seguida me di cuenta de que no me iba a servir una lectura rápida. No es complicada la poesía de Elvira, pero sí de una profundidad deslumbrante y de una intensidad fuera de lo común, así que me preparé para una lectura más pausada. El primer poema, “Palabras mortales”, presenta una visión del mundo que no por atroz es menos real, la poeta hace un recorrido desde el mismo instante de la Creación hasta nuestros días, en el que Dios está presente, sí, pero como sujeto pasivo o estatua y no por entrar en un tema religioso (que bien podría), no, más bien para preparar y concienciar al lector de que el ser humano es el único responsable de todas las barbaries de este mundo [...]. “Peces muertos” es casi una poética, Elvira Daudet poetiza la imposibilidad de abstraerse del mundo que la rodea, se muestra incapaz de dejar de sentir el dolor ajeno como propio, pero os garantizo que sus versos no corren el riesgo de ser “peces muertos”, más bien todo lo contrario, tienen un latido único que transgrede hasta lo más recóndito. Fue en ese momento, tras la lectura de los dos primeros poemas, cuando supe que los poemas de Elvira me iban a leer, y no al revés, que iban a tocar todo el registro de emociones, el más conocido y el que trasfunde. Porque sí bien es cierto que en algunos poemas está ella misma sin ropa y sin adornos, en otros presta su desgarradora voz poética, y yo diría su corazón, a quienes sus ojos y su sensibilidad creen que más lo necesitan [...]. Son veintiún magníficos poemas que recorren el interior “laberíntico” del lector, como si te sometieses a una sesión de acupuntura o como si tuvieran una carga somática; te duelen, te pellizcan y te penetran como agujas. Llegan a la entraña porque desde la entraña están escritos y así lo escribe ella en el poema que cierra este imprescindible libro [...]. Y eso es realmente lo que sucede con este poemario: te “abre en canal” para comprender un poco más la muerte, el amor, la política, la maternidad y la enfermedad, en definitiva, la vida y el mundo desde el punto de vista más humano, la vehemente humanidad de la propia poeta que se desborda en cada verso sin renunciar en ningún momento a la belleza que exige la poesía [...].

(Paloma Corrales: "Laberinto Carnal de Elvida Daudet". 10/05/2011. Disponible en: https://alcobaparalela.blogspot.com/2011/05/laberinto-carnal.html).


Bibliografía crítica

Alcalá, Eduardo: "Elvira Daudet: la emocionada visita de la 'vieja' dama a Cuenca", en El Día de Cuenca, 01-12-1999, pp. 20-21. 

González Rubio, Luz (2023): "Elvira Daudet, periodista y poeta", en Mujeres en el callejero de Cuenca. Toledo: Almud) pp.149-152.

Martínez Ruiz, Florencio (2003): “Los niños de la guerra”, en Poetas conquenses del 50. Cuenca: Diputación Provincial, pp. 127-156.



Obras de Elvira Daudet en el corpus

El primer mensaje

Crónicas de una tristeza

El don desapacible

Terrenal y marina

Hazversidades poéticas

Laberinto carnal

Cuaderno del delirio

Antología poética 1959-2012

Antología poética 2012-2014

Poesía completa (1959-2016)



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