Fue miembro fundador de la revista Isla Desnuda.
Es autor de los libros de poesía El camino de vuelta (Pre-Textos, 2012), Insomnio (Fractal Poesía, 2013; Origami, 2015), Las hojas imprevistas (Ayuntamiento de Alhaurín el Grande, 2014), Los signos del derrumbe (Hiperión, 2014), Estado líquido (La Isla de Siltolá, 2017), Nuestro sitio en el mundo (Eolas Ediciones, 2020) y Bailando en la azotea (Renacimiento, 2023).
Ha recibido los premios Antonio Machado en Baeza, Arcipreste de Hita, Antonio Gala, Festival Fractal, Antonio González de Lama y Tiflos, entre otros, y como dramaturgo ha estrenado la obra de teatro La entrevista (2018).
Asimismo, en Estados Unidos ha publicado Signs of Collapse (Clare Songbirds Publishing House, 2018), la traducción al inglés de Los signos del derrumbe, a cargo de Jorge Rodriguez-Miralles.
Reseña crítica
«Divido en tres secciones ―"Los invisibles", "Bailando en la azotea" y "No todavía"―, Bailando en la azotea, el último título de Antonio Rodríguez Jiménez [...] presenta, al menos temáticamente, diferencias con su obra anterior, aunque muchos aspectos reivindicativos están ya presentes en su escritura, diferencias perceptibles ya desde el primer poema, "Los invisibles", sustantivo que define a los marginados, a quienes la sociedad de la ostentación reduce a la miseria, al anonimato. «Toda literatura ―escribe Belén Gopegi― es, se sabe, política; preguntarse sobre literatura y política en las actuales condiciones significa preguntarse si la literatura, como la política, puede hacer hoy algo distinto de traducir, acatar o reflejar el sistema hegemónico». Estas palabras se adaptan al discurso poético de carácter narrativo que ensaya en este libro Rodríguez Jiménez. Es Bailando en la azotea un libro de poesía militante, de denuncia […]. El lenguaje no busca, en este caso, autoafirmarse mediante recursos retóricos al uso. Va directo al grano, salvo en los versos finales, en los que se acentúa el simbolismo y el uso de la elipsis. En estos poemas importa, por supuesto, la forma, muy cuidada, pero creo que está supeditada al significado […]. En la tercera sección los poemas adquieren un tono más íntimo y el discurso de denuncia social, contra las ideas prefijadas de las clases dominantes, se refugia en el yo como sujeto consciente de que es en la intimidad, en los sueños, donde el ser humano se protege de la intemperie sentimental. Pese al abocamiento a la catástrofe, el mensaje está cargado de esperanza y el pasado, los recuerdos, actúan como antídoto contra el veneno del olvido, de la falta de memoria [...]. Sí, todo tiene un final, pero todavía hay motivos para resistir. Este es el objetivo de estos poemas, mostrar los conflictos de la sociedad actual, pero sin renunciar a cambiar el estado de las cosas. Ya sabemos que ningún poema cambiará el mundo, y Auden lo reconoció expresamente, pero, al menos, contribuyen a que tomemos conciencia de la realidad que estamos creando».
(Carlos Alcorta: "Antonio Rodríguez Jiménez. Bailando en la azotea. Premio Tiflos de Poesía. Editorial Renacimiento", 06/06/2023. Disponible en: https://carlosalcorta.wordpress.com/2023/06/06/antonio-rodriguez-jimenez-bailando-en-la-azotea/).
Bibliografía crítica
Fernández Salvador, Sergio (2013): "Un poeta", en Mitos y flautas. Sevilla, Ediciones de La Isla de Siltolá.
Pontes Velasco, Rafael (2018): "Estado líquido, de Antonio Rodríguez Jiménez", en Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, núm. 20, pp. 213-216.