Comenzó a publicar poemas en los años 60 del siglo pasado, en prestigiosas revistas como La Estafeta Literaria o Poesía Española. En 1971 ganó el accésit del premio Adonais, iniciando así su trayectoria literaria, con el libro Tres poemas y calcomanías.
A partir de ese momento, la producción del autor en letra impresa estuvo sujeta a una considerable intermitencia de tiempo, con amplios lapsos entre cada dos títulos hasta que en 2008 la Diputación de Cuenca le editó una amplia selección de su obra bajo el título Gran Angular, que recogía doce poemarios fruto de la callada labor del escritor a lo largo de tan prolongado periodo y que vino a descubrir a muchos la valía y la calidad de un poeta de honda autenticidad aunque alejado de modas y tendencias.
En 2012 ganó el premio Barcarola de poesía por su libro Miraba las cenizas y en los últimos tiempos ha ido incrementando su actividad literaria hasta llegar a la presentación de estos dos nuevos libros.
Reseña crítica
«Luz cenital es el título perfecto para un libro que plasma a la perfección esa última luz del atardecer que ilumina todas las cosas sin hacer daño a la retina aunque sí al corazón, o a lo que queda de él cuando el lector ha pasado la barrera de lo que se entiende por vejez, esto es esa edad gobernada por la sabiduría que otorga la experiencia. La experiencia que permite reconocer nuestro miedo a la suprema ignorancia de lo que vendrá después de la vida presente. ¡Ojalá alguna eternidad soportable! pero nadie puede garantizarlo. Con su lectura al fin nos podemos sentar en la mesa para contemplar los últimos rayos de luz del día y el nacimiento de las estrellas. Es un libro que consagra la belleza como lo que permanece en nosotros una vez que todo lo demás es ya recuerdo, cuando el viento de la vida se ha llevado las hojas y el árbol desnudo eleva su mirada al cielo del atardecer y de la noche [...]. Esta osada comparación de Dios con una rana no será probablemente compartida por muchos, pero refleja perfectamente el estado de espíritu que la edad produce en el ser humano: la rebelión contra el tiempo, la sensación de que sin nada que supere a éste no merece la pena existir y menos todavía haber existido. En realidad el autor de la presente obra querría ser Dios y desde luego no podemos reprochárselo. Pero somos hombres y leyendo este libro al menos nos sentiremos acompañados por alguien que, como muchos de nosotros, no deja de buscar la luz, aunque ello signifique asumir un dolor que nunca abandonará al ser humano: el dolor de ver las canas en el espejo y de leer las esquelas en los periódicos, pero sin noticia alguna sobre una vuelta de los que partieron. La contemplación de los últimos rayos de sol en compañía de Rafael nos permitirá acaso unirnos a las primeras estrellas, aún desconociendo el alcance y el significado de la noche…»
(José Elgarresta: "Luz cenital de Rafael Talavera, 21/10/2022. Disponible en: https://www.entreletras.eu/libros/libros-2022/luz-cenital-de-rafael-talavera/).