Eventualmente colabora con publicaciones como La rosa profunda, El problema de Yorick o Barcarola, y ha asistido a distintos talleres y cursos literarios con Pablo García Casado (Córdoba) y Manuel Rivas (Universidad Menéndez Pelayo, Santander).
Ha participado en diversas antologías y muestras literarias, como Un paseo en verso (Pasos en la azotea, México), Bar Sobia (La Bella Varsovia, Córdoba), Inmaduros 26: Antología. Jóvenes escritores de Castilla-La Mancha (Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha) o Yo te leo Buenos Aires (Argentina). Asimismo, ha colaborado en la muestra de creación joven Incomunicación, dentro del I Festival Europeo de la Creación Joven Eutopía de 2006 (Córdoba).
En 2004 fue accésit de poesía del Certamen Arte Joven Latina de Madrid, en 2005 tercer premio de poesía del Certamen de Jóvenes Artistas de Castilla-La Mancha, y en 2006 primer premio de poesía del XXV Certamen Literario para jóvenes del Ayuntamiento de Albacete. Posteriormente, en 2007 ganó el primer premio del XII Certamen de Poesía Ángel Urrutia Iturbe de Navarra, y en 2008 el primer premio del Certamen de Jóvenes Artistas de Castilla-La Mancha.
En 2009 fue seleccionada para el ciclo de lecturas La Voz + Joven en La Casa Encendida (Obra Social Caja Madrid, Madrid), y en 2010 resultó finalista del Certamen de relato del Museo Arqueológico de Córdoba, ganadora del VIII Premio literario Alcandora (Ateneo de Albacete) y Premio del XXVI Certamen de relato Barcarola del Ayuntamiento de Albacete.
Por otro lado, desde 2011 forma parte de la Asociación Cultural Fractal, que organiza el homónimo Festival Poético Joven de Albacete, y entre 2019 y 2020 ha coordinado el club de lectura virtual Atrapaversos, de la Red de Bibliotecas de Castilla-la Mancha.
Reseña crítica
«La excelencia de este último libro de Lucía Plaza restalla antes incluso de su primer poema: con una cita de Kavafis [...] que resulta una elección inmejorable para sugerir que la huida es una ficción, un gesto tan inútil como un simple cambio de postal que pretende conjurar un vértigo que permanece tan afirmado en la propia subjetividad que no hará sino proyectarse en cualquier lugar que acoja su ansiedad. Por ello, Matías Miguel Clemente en un prólogo breve pero sumamente esclarecedor por su aproximación certera a las claves del poemario, señala que la poeta “no deja de mostrarnos la globalidad que supone hoy el dolor, el desarraigo, la soledad, el amor que se desmorona por las calles de cualquier ciudad”.
Eso es Lonely planet, ya desde la inquietante ambigüedad de su título, una cartografía del sufrimiento, un itinerario desasosegante por los más diversos escenarios y apariencias de la derrota que abarca el desgarro de la separación , la fatalidad de crecer para corroborar la pérdida de la inocencia, la conclusión amarga del sueño de la celebridad en una deriva de excesos y fama impostada en que el reconocimiento externo se contrapone a la certeza de no contar con nadie que se comprometa con la propia intimidad herida [...], amar como el sometimiento al pulso de comprobar cuánto ha sobrevivido a la devastación del tiempo y con ello renunciar a cualquier tipo de coartada para no asumir la proximidad asfixiante de la enfermedad y la muerte, el peso de afrontar la supervivencia en un mundo inauténtico, la suplantación artificial de una naturaleza cuya espontaneidad solo puede ya perfilarse en el delirio, una carencia de valores éticos que niega la posibilidad de enraizarse en patria alguna e impone la conformidad con el autoexilio [...]».
(Rafael Escobar Sánchez: "Lucía Plaza: Lonely planet", enero de 2016. Disponible en: https://rafaelescobarsanchez.blogspot.com/2016/01/lucia-plaza-lonely-planet.html).