Ha colaborado en prensa y revistas literarias como Barcarola, Númenor o Piedra del Molino, y ha publicado varios libros de poesía que han merecido los premios literarios Ángel Crespo, Francisco de Quevedo, Jorge Manrique, Villa de Iniesta, Andrés García Madrid y Tomás Navarro Tomás.
Sus obras poéticas aparecen también recogidas en antologías como Este nueve de enero. Antología poética (Editorial Lastura, 2009).
Reseña crítica
«[...] escribe, construye, estructura, Caro este “Locus Poetarum” , como si de un curso/manual de escritura de la poesía se tratase. Parte de un poema-prólogo inicial: Prueba de ingreso- “La fragua del Ángel” y distribuye el resto del libro en tres trimestres, alternando en los mismos poemas que recoge de dos cuadernos de un atento y aplicado alumno, aprendiz de poesía: “Apuntes y ejercicios de clase” y “Lecturas recomendadas”. Los “apuntes” nos enseñan y aconsejan la actitud, modos, tareas…, que ha de cumplir el buen poeta para que lentamente, tras el calor de sus verbos, ganemos el favor de este solitario vicio que es la poesía. En estos nos dice [...] que el golpe para extraer los materiales de la cantera de la poesía puede ser de hoz, de sal, de lid, de sed, de luz…. Que hay que conocer muy bien la ley de las palabras como a las monedas y morderlas, reconocerlas por su sonido, y desconfiados explorarlas hasta reconocer su valía [...]. Las “lecturas recomendadas” hacen un recorrido por una ingente cantidad de poetas que a lo largo de su vida, de extenso y largo crecimiento poético, le han influido hasta encontrar de lo hondo su voz más propia. Así nos encontramos con homenajes a Cernuda, Huidobro, Becquer, Esenin, Goytisolo, Quevedo, Oliverio Girondo, Valente, Claudio Rodríguez, Ángel González, Ángel Crespo, Blas de Otero, Juan Ramón….. y una larga nómina de poetas imprescindibles para conocer y disfrutar del mundo de la Poesía [...]».
(Jesús Aparicio)
«[...] El título, en latín, ya nos dice muchas cosas: Locus poetarum, lugar de los poetas. El libro comienza con un breve exordio en el que se nos habla de un Maestro, de una Academia, de papeles humildes y manuscritos callados de la carpeta azul…, exordio sin ánimo de captatio benevolentiae, porque ni falta que le hace al poemario. Esta primera declaración de vida, seguramente ficticia, “lazarillesca”, plena de genialidad, ya despierta nuestro interés de inmediato. Entramos luego en la cuestión de la inventio o heuresis. El tema del libro es la poesía, la poesía propia a la que se incorpora la de otros poetas que Caro admira, y, a su vez, esos mismos poetas, en espiral fecunda y contagiosa, se incorporan de modo magistral al decir del autor. Hay una simbiosis perfecta y pareciera que fácil, pero esta tarea que se propuso Francisco Caro no es fácil en absoluto: hay que tener una inteligencia, una sensibilidad, un saber hacer poético que están al alcance de muy pocos. Poetas imprescindibles y queridos para nuestro autor (Blas de Otero, Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, Huidobro, Girondo, Valente, Colinas, Ángel González, Lorca, Anne Sexton, Cirlot, Rubén, Vallejo…) ascienden en vórtice imparable, junto con la voz personalísima del poeta que los convoca, a la tercera rueda donde habitan los enamorados de la Poesía, así, con mayúsculas. En ese ascenso nos vemos arrastrados también los lectores, víctimas de un delirio de palabras y de música; y allí, en valles floridos y sombríos reservados a los que ascendieron con ellos , sobrecogidos por el temblor de lo poético, callamos, sentimos, nos extasiamos, ebrios de luz, de voz y de misterio [...]».
(Antonia Álvarez Álvarez)
(VV.AA.: "Textos sobre Locus Poetarum". Disponible en: https://mientraslaluz.blogspot.com/p/semblanzas.html).
Conferencia del poeta manchego Francisco Caro en la Sede de la Univeridad de Alicante. Sala Rafael Altamira.