Se inició precozmente en la poesía al publicar su primer poema a los 10 años de edad, pero su actividad literaria se encaminó hacia 1981, año en el que obtiene el Premio Carilda Oliver Labra y publica su primer libro Las aristas del silencio, al que le siguen El clamor sin perfiles de las aguas (Accésit del Premio Rafael Morales 1982); Ahora que las algas agonizan (Premio Ibn Jafaya, 1985); Lava de labios (Accésit del Premio Adonais 1987); Octubre sin raíz (Ediciones La Palma, 1996); Albaluna (Premio Marco Fabio Quintiliano. Ciudad de Calahorra, 1999), Desde la Otra Arena (Premio Almedina de Poesía 2001).
Incluida, entre otras, en las siguientes Antologías: Antología de Poesía Universal; Asociación Prometeo de Poesía; Poetas de Castilla-La Mancha; Cien poetas de Guadalajara; Homenaje a León Felipe; 2 Antologías Generales de ADONAIS; Antología Rusa; Mar Interior; Poetisas Españolas; Bestiario; o Poetas Hazversos.
Miembro fundador de la Asociación Cultural Rabindranath Tagore. - Directora de la Colección del mismo nombre.- Pertenece a la Asociación de Escritores y Artistas; a la Asociación Prometeo de Poesía; a la Asociación Cultural Hispano-Helénica y fue Coordinadora de las tertulias literarias del mismo nombre. Conferenciante en diferentes países y traducida a varios idiomas.
Del año 1987 al 1989 es cofundadora y miembro del Grupo de teatro ‘La Ortiga’ (espectáculo poético-musical), un conjunto de músicos, escritores y artistas fundado en 1987 con el que participó en recitales, conciertos representaciones y grabaciones que difundían la poesía y el arte por toda España. Durante esa etapa interviene en múltiples recitales con José Hierro, Joaquín Benito de Lucas, Rafael Morales, Claudio Rodríguez, Carlos Sahagún, Manolo Romero, Francisca Aguirre y un largo etcétera de poetas, pintores y músicos con quienes mantiene una estrecha relación que ha perdurado más allá de esos encuentros.
Reseña crítica
«[...] Carmina versifica cuando le viene la idea. No por encargo. Un poeta —su "trabajo"— no admite deberes, incompatibles hasta con cortesías y solidaridades. Aparecida la idea, la devana y madura antes de comenzar a plasmarla en el cuaderno, sin guion ni esquema previo. Lo que va saliendo. O, mejor, manando y fluyendo. Añade, quita o cambia si el alma se lo pide. Se descubre mejor en poemarios que en párrafos y frases, pero no es alérgica a redactar o narrar. Tiene cuentos, presentaciones y otros productos de tal corte [...]. Quienes escribimos en prosaico, aunque lo hagamos gramaticalmente muy bien, no llegamos al tobillo de quienes emplean el lenguaje con la fineza que define a bardos y aedos. Su verbo, cálido o punzante, unido con delicadeza al genio creador, emite juicos reflexivos y cantos emotivos, imposibles para un mortal de nómina. Los versistas y juglares están siempre taladrando lo que ven, oyen o tocan. A todo lo vivo le hacen el sicoanálisis y a todo lo muerto la autopsia. Un entramado de bolillos u orfebrería el de los poetas, iluminados para el encaje alfabético y la filigrana gramatical, que es la armonía misma del universo reducido por su pluma a miniatura en un breve libro o en una simple composición. Y hasta en la desamparada estrofa de un rayo de magia. O en aquel vocablo, certero y atinado, que nos pone boquiabiertos al comprobar para lo que están dotados. Porque a escribir prosa se aprende en un taller, pero para desgranar belleza y encadenar sentimientos en cánticos de calidad y mérito no hay más academia que el vientre que te engendra. Como no es igual dar pases los «graduados» en escuela taurina, que sumarse a la obra de Dios los que su madre parió toreros sin más titulación que el alumbramiento [...]».
(Laura Espinar: "Carmina Casala, poeta y humana", 28/09/2014. Disponible en: https://www.lanzadigital.com/provincia/ciudad-real/carmina-casala-poeta-y-humana/).
«[...] Sin cisnes ni lirios, sin prisiones por la moda del canon del mercado, Carmina Cásala, en solitario, contiene el pulso de su emoción lírica. Amor desde todos los sentidos, desde Madrid al paisaje de un Damasco hecho ya trizas, pero con la esperanza no abatida, da refugio, concierta, en la sabia costumbre de tender el dolor con el mismo rigor que se tiende la ropa limpia y fresca, recién lavada. No es la poesía mucho más que no mirarse a sí mismo. Vida y poesía son la misma cosa, y ella lo sabe. La existencia recordada desde el yo desnudo, el puro hueso [...]. Rafael Morales dice de Carmina que su poesía es como un monólogo. Y una carta, añado yo. Una larga carta de amor excepcional que aún perdura como los ríos que corren por sus venas. La vida... Objetos verbales le llama Enrique Vadosa a su poética. Artefactos líricos, añado, señales. Y la luna, siempre la luna, como la de aquel perito de Orihuela, la de Miguel Hernández; o la de Eliodoro Puche, compañía de una soledad poética sentida. Y luego, aquellas palabras de José Hierro para su amiga Carmina Cásala, cuando le distingue señalando de su escritura que hay fuerza y desamparo, vida y nostalgia, tiempo allegro y adagio. Y un consuelo de palabras hermosas [...]».
(Pedro Guerrero Ruiz: "Carmina Casala en su poesía", 22/11/2014. Disponible en: https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/11/22/carmina-casala-poesia-32302504.html).
Bibliografía crítica
Cavero, Soledad: "La poesía de Carmina Casala", en Sesión `Prometeo en Trovador´, Prometeo Digital 2006, 17/12/2005. Disponible en: https://studylib.es/doc/363476/la-poesia-de-carmina-casala.